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CENOVA
Guías

¿Huella, tarjeta o rostro?

Huella, tarjeta o rostro: cómo elegir el control de acceso

Tarjeta, huella y rostro no compiten en abstracto: cada uno encaja en un flujo, un presupuesto y un riesgo distintos.

La tarjeta (RFID/MIFARE) es rápida y barata de reponer, pero se presta, se pierde y no demuestra quién la usó. La huella es personal y madura en oficinas y plantas; falla con manos húmedas, sucias o corte, y el lector se desgasta con mucho tráfico. El rostro con IA evita el contacto y agiliza filas, pero pide buena luz, enrolamiento de calidad y un equipo con detección de vida.

En la práctica suele combinarse: rostro o huella para el personal fijo, tarjeta o PIN de respaldo, y un modo visita con acompañante. Un solo método para todos los turnos (obra, cocina, patio) suele ser el origen de las quejas. El controlador, la cerradura eléctrica y la red importan tanto como el sensor: un lector excelente con un chapa débil no es un control de acceso.

Si ya tiene cámaras Hikvision/Dahua, no asuma que “ya tiene biometría”. La analítica de video y el control de puerta son capas distintas. CENOVA integra terminales, torniquetes o chapas con el resto de la operación para que altas, bajas y horarios vivan en un solo criterio.